Dicen por ahí que las mujeres no confiesan su edad ni que le duelen los zapatos. Y es que el arte de subirnos diariamente en tacones rascacielos puede ser por demás doloroso y cansado. Pero si un día amaneces con ganas de sentirte igual de regia pero sin el factor tortura, entonces para eso tienes los flats y los slippers.
